Reorganizando (por titular con un gerundio nomás)

magoo3Hace rato que no escribo y la verdad es que no lo he hecho para evitar la sanata personal. La macana con esto es que uno va perdiendo la práctica y empieza a no escribir nada de nada.

Para no tener todo junto y a su vez poder escribir sin tapujos sobre lo que se me pase por la cabeza, decidí dividir las aguas un poco. Es una decisión, no un “lanzamiento”, así que estoy aclarando las cosas nomás, no es que me haya puesto a trabajar. 🙂

Todo lo que sea programación, a partir de ahora (es decir, no hay nada viejo “migrado” ni nada (al momento de escribir esto, solamente revisé que respondiese sin error la web) va a ir a parar a www.programador.com.ar (la dirección es idea y trámite de La Mascota), así que en breve me voy a poner a escribir algo aunque sea para que no quede tan vacío. Hay un desastre impresentable con otra dirección (el cual calculo que más de uno ha visto y por respeto no dijeron nada) dando vueltas que tengo que corregir (es un atentado a la gramática) donde traté de hacer algo parecido íntegramente en inglés (la idea era practicar la escritura directa en inglés, sin traducir del castellano), pero mitad por la falta de práctica y mitad por lo caballo que es uno, quedó a medio hacer. En cuanto esté presentable avisaré para horror de los angloparlantes 🙂

En este blog van a quedar los libros, pataletas, viajes y cuanta cosa se me ocurra (incluidas las weeknotes, que desde este lado del teclado creo que tan mal no estaban). De esta manera, si me agarra una temporada de puro libro o pura mecánica (se viene un cambio de caja de velocidades a la Jawa), voy a escribir a mansalva sin molestar a nadie que cada tanto quiera leer algo técnico.

Así que quedan todos avisados, actualicen sus RSS si quieren cosas técnicas o eliminen esta dirección como debiera haberlo hecho cualquier persona sensata que haya leído más de dos líneas escritas por mí. 🙂

The Original Hacker Edición Aniversario

The Original Hacker Edición Aniversario

Se viene un nuevo número de esta revista hecha con muchísimo esfuerzo y cariño por Eugenia Bahit. Este número es una edición aniversario, para la cual Eugenia redobló el trabajo volcado, así que en lugar de comentar los artículos que trae, voy a cometer una pequeña indiscreción y copiar textualmente parte del mail de Eugenia para que, aparte de enterarse de qué trae este nuevo número, vean tras bambalinas cómo lo viene llevando su autora. 🙂

Quería hacer algo distinto, especial de verdad y que no tuviera comparación con lo que venía haciendo, hasta que se me prendió la “lamparita” y administrando mis propios servers pensé en lo difícil que eso resulta a los más novatos y ahí se me ocurrió la idea: «Por qué no hacer algo para que los más novatos (y los no tanto) se animen a dar el salto sin padecer una experiencia traumática?». Así que comencé a trabajar en ello.

Trabajé mucho, MUCHÍSIMO para esta edición, tanto que no recuerdo haber trabajado así antes:

  • Monté servidores de prueba
  • Contraté servicios
  • Registré dominios
  • Hice cientos de capturas de pantalla (algo de no creer en mi xD)
  • Desarrollé la nueva versión de JTS, JackTheStripper C9 Lite exclusivamente para esta edición

Y con todo lo anterior, armé una Guía ilustrada paso a paso para montar un servidor GNU/Linux desarrollar sobre él en la nube.

Se trata de una guía adaptada para que los más novatos, incluso gente que jamás haya usado GNU/Linux ni desarrollado sobre este sistema, puedan montar su propio server.

Como «Bonus Track», esta guía trae:

  • Comandos personalizados generados por JackTheStripper C9 Lite para hospedar Webs de forma fácil con solo escribir vhostadd -s dominio
  • Ideas de negocio para implementar en base a lo aprendido con la guía y recursos para llevar el negocio adelante.
  • Tips para ayudar a los programadores, independientemente de su nivel, a crecer profesionalmente

Son más de 30 páginas a tamaño oficio, equivalentes a unas 60 páginas del formato tradicional A4 de TOH, cargadas de instrucciones precisas, trucos, consejos, imágenes ilustrativas e información sin escatimar detalles.

Asi que a partir del sábado 8 a la noche, descárguenla del sitio oficial  🙂

Wake up!

Esto es una chorrera de casi ochocientas palabras de algo personal que poco interés puede tener para cualquiera que no me conozca. Sobra decir que lo más sano es obviarlo y volver en breve, cuando escriba algo más interesante. Pero es una de esas catarsis que uno hace “porque el blog es mío y hago lo que quiero” y porque espero que sirva para marcar un hito a partir del cual pueda reconciliarme con mi alto ego (con O) de programador y que se note. 🙂

Qué pasó que dejé de escribir? Un amigo diría que pasó la vida, pero me parece que perdí el rumbo (como tantas veces, que parece que uno es adicto a adoptar los estándares sociales) y terminé haciendo vida de empleado.

Aca viene la aclaración de siempre (y que calculo que como siempre, va a salir mal). No tengo nada en contra de la gente que es feliz trabajando por un sueldo fijo, durante un horario fijo, teniendo como mayor responsabilidad la de cumplir con el horario para poder una o dos veces por año, disfrutar de merecidas vacaciones. Simplemente me parece que trabajando y viviendo así la creatividad se va durmiendo y la vida deja de tener proyectos realizables para convertirse en un gran racconto  de anécdotas pasadas para realzar el ego actual (golpeado por la realidad, que le gusta repartir palos a diestra y siniestra).

Volviendo a mi rumbo, el año pasado conseguí dos clientes que me dieron la falsa sensación de estabilidad económica (dos ingresos bastante fijos, del orden de los U$400 cada uno), que si bien no son mucho para vivir en Argentina, alcanza para pagar los gastos de la oficina (desde alquiler hasta la contadora) y mantener la falsa idea de “programador freelance” (en lugar de empleado sin horario pero a tiempo completo). Esto hizo que fuera aplazando proyectos hasta que perdieran sentido, interés o ya los viera realizados (mejor y más bonitos de lo que los había planteado yo 🙂 ).

El ver que en las weeknotes se repetían los proyectos, no se cerraban todo lo que quisiera y demostraran más un estancamiento profesional (tanto por las tecnologías usadas como por la incapacidad de hacer avanzar el desarrollo) que lo mucho que me gusta programar tampoco colaboraba con el estado de ánimo necesario para todos los días levantarse y sentarse a programar como un desquisiado hasta la próxima reunión o si el día estaba tranquilo, hasta la hora de la cena.

Un tercer factor (algo más tonto) fue el hecho de ver que lo único que estaba haciendo por estos lares era comentar los libros que leía. Como ejercicio de escritura está bueno, pero dado que pasaba más tiempo programando que leyendo, el no escribir sobre lo que más me gusta y hago, calculo que se debe a un estancamiento profesional más que a falta de tema.

Estos tres factores hacían que viviese bien, sin documentar mucho lo que hacía (no sea que alguien también se diese cuenta de mi somnolencia programadoril) y preocupandome principalmente de cumplir con “los dos clientes que pagan la olla”, manteniendo más que atendiendo bien al resto de la cartera (suena a decir “vivia en la Matrix y no me molestaba”).

Hace no mucho tiempo, se sucedieron una serie de cuestiones que me sacudieron un poco las ideas con uno de los clientes/patrones. Básicamente se juntaron dos factores que me molestaron mucho. Un exceso de maltrato profesional (metricas absurdas para minimizar los trabajos, requerimientos estrambóticos sobre tecnologías obsoletas y la necesidad de dar soporte presencial a la vez que cumplía los plazos de desarrollo), sumado a un par de cuestiones “de principios” que nunca toleré, me hicieron dejar de tener una relación comercial con ese cliente (con la gente que conocí ahí la relación sigue, el problema fue simplemente en el ámbito laboral).

Al venir “durmiendo en los laureles”, la realidad empezó a golpear (primero la puerta y después la cara). Economica y anímicamente. Se juntaron gastos que venían retrasándose por motivos ajenos desde hace tiempo, llegó a casa Emiliano Luciano (pero le decimos “Taca” por un tic que tiene) lo que nos obliga a pasar más tiempo en casa y con la tensión que lleva integrar un perro macho en un ambiente donde hay dos familias, cada una con su perro macho (y sus límites) sin que se produzcan mucho derramamiento de sangre  y La Torre empezó a reclamar atención, en algunos casos de forma urgente.

Con todo este sacudón, no había forma de no despertar y volver al ruedo. A nivel proyectos, por suerte (muchísima suerte la verdad), hace no mucho volví a programar con Eduardo, lo que me obligó a desentumecer unas cuantas neuronas y ver si podemos sacar conjuntamente un proyecto adelante. También tengo un par de proyectos medio dormidos (GTV por ejemplo) en los cuales estoy trabajando.

Si bien uno es animal de costumbres, (más estilo Sísifo que Heracles), estoy tratando de reorientar los procesos (desde la parte comercial hasta el espacio de desarrollo) para evitar caer en los mismos errores y mejorar tanto mi performance profesional como la calidad de vida.