Final del 2008

Este año que pasó vino cargado de realidades, que nos hicieron poner un poco los pies en la tierra y revisar bastante nuestro punto de vista a futuro. No nos podemos quejar, la experiencia fue enriquecedora y todavía tengo un montón de revisiones que hacer antes de “cerrar el año” definitivamente.

En lo personal nunca le di importancia al año nuevo. Un día más que pasaba, festejo y a seguir trabajando, pero la intensidad de este 2008 hace que frene un poco, y me plantee la forma de encarar el nuevo año.

A modo de balance, fue un año complicado. Arrancamos el año con proyectos y propuestas, algunas llegaron a buen puerto, otras sirvieron para definir algunos temas pendientes y otras fueron sustituidas completamente.

Entre las cosas que sí han salido bien, se encuentran unos programas de mediana envergadura para el sector inmobiliario y financiero, mientras que para el comercio pequeño arrancamos con Chango, el cuál verá la luz como una aplicación completa (estamos terminando el manual en estos días) en enero del 2009. Kito se siguió desarrollando, alcanzando la madurez en su versión y planteándonos la evolución a una versión nueva.

Entre los replanteos estuvo el de evitar el desarrollo con herramientas propietarias, lo que me ha llevado a tener que reformular algunos proyectos y dejar otros. Uno de los proyectos que quedaron en el camino era absolutamente complejo y pesado a causa del IDE y las librerías propietarias que había que usar. Todo estaba desactualizado debido a que las licencias adquiridas eran de versiones arcaicas. La mayor parte del tiempo se la llevaba o la corrección de problemas con la IDE y las herramientas de terceros usadas para “agilizar el desarrollo” en lugar de trabajar en el proyecto. Para un entorno corporativo, con programadores de planta puede no ser un problema, pero cuando lo que se factura son horas de desarrollo, puede ser un infierno lograr un resultado.

Por lo personal vino movida la cosa. Hasta no hace mucho, estuvimos sacudidos con desgracias que nos pegaban sin tregua y nos demotraron lo poco que uno puede hacer en temas médicos. Aunque también el traqueteo del 2008 me permitió conocer mucha gente nueva y cuando digo mucha quiero decir bastante.

En este último tiempo estuve con la Mascota “viviendo” un programa de radio durante unos meses y casi al final del año, vimos nacer (bué, minutos después, que somos impresionables…) a Santiago, el hijo del Exu.

Un año intenso que le dicen…

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